
11 noviembre
Querido diario,esta mañana apareció Joel en el estudio de grabación con la sorpresa de que tendría un ayudante, algo bastante lógico teniendo en cuenta que tiene dos niños pequeños y esposa, si yo fuera ella y apenas pudiera ver al hombre al que amo, creo que me volvería loca, pero loca de celos, ya que él estaría con dos chicas a las que apenas he visto en unas pocas ocasiones. Pero me estoy desviando mucho del tema. La cuestión es que en cuanto le vi... dios, en cuanto le vi, simplemente me quedé sin palabras, ¿cuándo fue la última vez que algo así me pasaba? en realidad nunca me había sentido de este modo, es algo completamente nuevo para mi y en cierto modo da hasta miedo.
Puede que en el colegio o en el instituto sintiera esas mariposas en el estómago por un par de chicos, pero claro... tú sabes cómo era mi vida en aquel entonces, no podía fijarme en nada más que en terminar mis estudios. Pero con Dean (así es como se llama) me siento como si volviera a sentirme como en esa época pero sin nada malo de por medio. Nuestras miradas se cruzaron y cuando nuestras manos se tocaron lo sentí... ¡te lo juro! sentí esa descarga eléctrica que dicen que sientes cuando estás conectada con la otra persona, algo que creí que eran solo leyendas urbanas, pero no, de verdad existe esa sensación.
Habíamos decidido entre todos irnos a comer algo para celebrar su “bienvenida” a la familia Good Riddance, pero no se cómo, a Katy le llamó Josh y se marchó con él (sí, ya ha vuelto a la ciudad) y luego a Joel le llamó su mujer, diciendo que una de los niños estaba enfermo y que prefería que estuviera en casa con ellos, así que te puedes imaginar mi cara cuando me di cuenta de que estaba a solas con él. ¡Dios mío! No te haces una idea de cómo me latía el corazón, hasta tenía miedo de que de un momento a otro preguntase qué ruido era ese y yo no tuviera más remedio que ser sincera y decirle que era mi corazón. Al final nos fuimos a un restaurante a comer pizza y, creo que aunque no me hubiera gustado lo que comí, ni me habría dado cuenta, estaba tan pendiente de él, de sus gestos, de su mirada sobre la mía. Porque sí, he sentido que nos atraíamos desde el mismo momento en que nos vimos y es una sensación tan... cálida y relajante, una sensación que sólo he sentido sobre un escenario y me encanta.
No se cómo, pero terminamos yendo a Santa Mónica, donde me lo pasé genial, en serio, hacía muchísimo que no me divertía tanto y mucho menos al lado de un chico... bueno chico, mejor llamar las cosas por su nombre, es un hombre, hecho y derecho. Un hombre que hace florecer lo mejor de mí misma, hace que me olvide de todo lo malo de mi alrededor y me centre en sólo lo bueno, en él. ¿Sabes lo mejor? Él también siente lo mismo que yo, siente que de algún modo debemos estar juntos, aunque le he pedido que por ahora sea algo sólo nuestro, que ni Katy ni nadie de nuestro alrededor sepa esto, no quisiera estropearlo. La verdad es que Josh se dio cuenta de lo que pasaba, ya que tras empezar a llover, irnos a mi casa corriendo, yo sólo con su camiseta y él sólo con un pantalón... se olía desde lejos que había algo entre nosotros, pero tras hablarlo a solas, lo entiende y no le dirá nada a Katy, aunque eso suponga alguna que otra cara larga por parte de ella, porque se lo huele...
Es una sensación deliciosa estar junto a él, hace que todos mis miedos, mis inseguridades desaparezcan o que simplemente pasen a un segundo plano, tanto es así que a pesar de no estar “oficialmente” juntos, sí que hemos intimado, no tanto como hasta el final, como se suele decir, pero hemos visto el cuerpo del otro, disfrutando del contacto de nuestras pieles. Todavía siento escalofríos al recordar sus manos sobre mi piel, su boca contra la mía y a pesar de que hace poco que nos hemos visto y que dentro de poco nos volveremos a ver... ya le echo de menos.





